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Excelente versión de concierto de Attila
en el Teatro Roma.

Buenos Aires Lírica - Teatro Roma - Avellaneda
Attila (versión en concierto)
Opera de Giuseppe Verdi sobre libreto de Temistocle Solera

AttilaJuan Salvador Trupia y Rodriguez (Attila),
Omar Carrión (Ezio),
Haydee Dabusti (Odabella),
Felipe Castillo de Orleáns (Foresto) y elenco.

Orquesta Municipal de Avellaneda.
Coro del Instituto Municipal de Música de Avellanada, Director Armando Garrido.
Orquesta Sinfónica Municipal de Avellaneda.
Dirección: César Tello

Estrenada el 17 de marzo de 1846 en el Teatro La Fenice de Venecia, Attila está basada en la pieza teatral Attila, König der Hunnen de Zacharias Werner. Verdi quedó realmente impactado con esta pieza y le encargó el libreto de la misma a Temistocle Solera, con quien ya había trabajado en el libreto de “Nabucco”. Como el trabajo presentado estaba muy alejado del argumento de la pieza teatral, Verdi se puso en contacto con Francesco Maria Piave para modificar lo realizado por Solera. Esto sin dudas le quitó consistencia argumental a la obra, y por momentos el argumento se torna realmente confuso. Pero en nada invalida este trabajo, ya que, algunos títulos cumbres del maestro de Parma, como Il Trovatore”, no presentan la menor coherencia argumental y son piezas fundamentales de la lírica, debido a su brillantez vocal y musical.
Noveno título en la producción de Verdi, y el siguiente a “Alzira”, que fue recibido con muy poco éxito, Attila presenta hermosos momentos vocales, duettos, arias y cabalettas realmente brillantes y un preludio de singular belleza.
La versión brindada en el Teatro Roma en forma de concierto nunca estuvo debajo de un nivel de excelencia.
El Maestro Cesar Tello realizó un excelente trabajo de concertación, mostrando amplio dominio en el repertorio verdiano – como lo hizo el año anterior con “I Due Foscari”.
La orquesta sonó más compacta que en otras oportunidades, con muy buen volumen y afinación. Igualmente fue muy valioso el trabajo del coro, que cantó una escena desde el hall del teatro, logrando un sugestivo efecto. El Maestro sabe respetar los tiempos y las voces de cada uno de los solistas, está pendiente de ellos y, por otro lado, tuvo la suerte de contar con un excelente grupo de cantantes.
El joven barítono Juan Salvador Trupia y Rodríguez, a quien tuvimos la suerte de ver y escuchar en un “I Pagliacci”, tiempo atrás, en el mismo teatro, mostrando un canto magnífico y excelencia como actor, posee una voz oscura, con excelente volumen y extensión. Abordó un rol de bajo con gran facilidad en todo el registro, incluyendo las partes más graves y cantó con gran dignidad y estilo. Creo que es uno de los cantantes jóvenes más valiosos de nuestro país. A pesar que se comentaba que no estaba bien de salud, su trabajo fue impecable en la función de estreno.
Haydee Dabusti volvió a mostrar que no existen roles imposibles para ella y que el primer Verdi es ideal para sus medios y su impecable técnica. Su trabajo rayó a gran altura, desde su primer y endiablada aria “SANTO DI PATRIA”, donde mostró perfecta coloratura, agudos fáciles y su habitual afinación, a su segunda aria donde las medias voces y pianisimos, que adquirió en el último tiempo, lograron un trabajo para atesorar. Igualmente descolló en las escenas de conjunto.
Omar Carrión realizó un formidable trabajo, tal vez de lo mejor que le he visto en todos estos años de carrera, superando su versión de esta obra brindada en el Teatro Avenida. Cantó con hermoso timbre, buen volumen, excelente línea de canto y notable extensión. Su aria, dicha con intención, riqueza vocal y fuerza recibió la ovación más grande de la noche, compensando en todo momento con carácter e interacción con el resto del reparto la falta de posibilidad de mostrar sus conocidas y valoradas cualidades de actor.
Felipe Castillo de Orleáns realizó un gran trabajo como Foresto. Voz de agradable timbre, con gran facilidad para matizar. Mostró una excelente línea de canto, total conocimiento del estilo y gran fuerza expresiva. Otro gran trabajo.
Correcto el resto del elenco.
El Maestro Tello contó con un gran cuarteto de cantantes y las versiones en concierto, sobre todo de títulos que no son de repertorio, deberían presentarse más seguido en nuestro medio. Con un Director y cantantes como los de esta versión creo que gana en intensidad y se evitan puestas – caras – y muchas veces molestas.
Es una versión que todo amante de la opera DEBE ver. Un hermoso Verdi joven magníficamente cantado, con excelente dirección orquestal y Coro.
El Teatro Roma está a solo cinco cuadras del puente que une a Capital con Avellaneda, en una zona con excelentes restaurantes y cafeterías, pero además con la facilidad de tener un micro que sale y regresa a la puerta del Teatro Colón, de donde se llega en no más de 10 minutos. No dejen pasar esta oportunidad, es realmente un espectáculo IMPERDIBLE. Un gran BRAVO para todos los que hicieron posible esta excelente versión de un hermoso Verdi joven.

por el Dr. Alberto Leal

 

LA FORZA DEL DESTINO (2º elenco)

La Forza del destino 2º elencoMúsica de Giuseppe Verdi
Libreto de Francesco María Piave modificado por Antonio Ghislanzoni

Director musical: Mtro. Renato Palumbo
Director de Escena, Escenografía,
Vestuario e Iluminación:
Hugo de Ana
Director del Coro Estable: Mtro. Peter Burian
Reparto  
Doña Leonora de Vargas María Pia Piscitelli
Don Álvaro Emmanuel di Villarosa
Don Carlos de Vargas Fabián Veloz
Padre Guardián Paolo Battaglia
Preziosilla María Luján Mirabelli
Fray Melitón Luciano Miotto
El Marqués de Calatrava Mario De Salvo
Trabuco Gabriel Centeno
El Alcalde Gustavo Feulien
Curra Guadalupe Barrientos
Médico Fernando Grassi
Orquesta y Coro Estables del Teatro Colón de Buenos Aires

 

Función del 4 de Mayo de 2012
Teatro Colón de Buenos Aires

En esta ocasión no abundaré en analizar las características de la puesta en escena de esta obra de un Verdi maduro y consagrado, pues tal tarea ya la ha llevado adelante el Dr. Leal en su crítica al primer elenco. Sólo sumaré dos palabras sobre el particular. Últimamente he notado que muchos directores de escena en su afán de volver menos estáticos algunos pasajes de las óperas, marcan algunas situaciones o movimientos que quedan en contradicción con el texto que en ese momento se está interpretando en el escenario. Son detalles, claro, pero a veces su superabundancia desdibuja una situación... Cito algunos ejemplos al azar en esta puesta: En el final del primer cuadro, tras la muerte de su padre, Doña Leonora se queda junto a él y sólo huye con Don Álvaro, con lo que resulta difícil de entender la aparición de la dama travestida en la taberna del cuadro siguiente; en su llegada al Monasterio Doña Leonor dice:"En esta soledad expiaré el error..." ¿Qué necesidad hay de hacer aparecer en escena unos monjes que deben pertenecer al coro interno señalado por Verdi en la partitura?; Si Melitón entrega la olla a los mendigos mucho antes de decir eso mismo y éstos se van del escenario en ese mismo momento ¿a quíen expulsa el irascible fraile mientras exclama "Fuera de aquí!!!!" en un escenario desierto?; ¿Cómo se entiende que la escena del Cuadro I del Acto III se inicie con una escaramusa militar y cañonazos mientras el coro interno canta "Atención al juego...!" refiriéndose a la partida en que será esquilmado Don Carlos...?....
En fin... Por lo demás fuera de estos detalles, como dije, comparto los conceptos de la crítica del estreno.
En lo musical el Mtro. Palumbo encaró una lectura de la partitura decididamente ardorosa que no siempre resultó la mejor aliada de los cantantes que tuvieron que luchar con una predilección por los fortes y los fortissimos que se alzaban como barreras entre el escenario y la sala, llevando al elenco al límite de sus posibilidades.
Por otra parte, tal vez por mi ubicación en la sala se percibió un desbalance entre la percusión y los bronces frente al resto de la orquesta que no favoreció el resultado general.
En cuanto a las voces de este elenco, muchas de ellas ya conocidas por el público del Colón por ser artistas argentinos o por haberse presentado ya en otras ocasiones en esta Sala, nadie puede dudar de su calidad y valía.
Riqueza tímbrica, buen fraseo, volumen medio, grato color, son elementos que ya nos han mostrado en diversas ocasiones la Piscitelli, la Mirabelli, y Veloz, por ejemplo, pero enfrentados a la concepción sonora del Director no siempre salieron bien parados.
Las voces que requiere Verdi deben enfrentar una partitura difícil, llena de matices y exigencias. Una soprano dramática o en su defecto una spinto de contundentes graves , un tenor que pueda navegar desde el lirismo al heroísmo, y un bajo profundo y con gran autoridad no fueron lo que hallamos en esta Forza.
Frente a esta carencia resulta imprescindible que se modere la sonoridad orquestal, el manejo del tempo y el balance, si no se quiere poner en serias dificultades el resultado final.
Más allá de lo dicho, el gran triunfador de la noche fue el barítono Fabián Veloz que se mostró muy efectivo y que nos brindó una "Urna fatale..." digna de recordar.
María Pia Piscitelli se reservó para el último acto en el que brindó lo mejor de si, con una interesante interpretación de la hermosísima "Pace... Pace mio Dio....!"
El Tenor anunciado inicialmente para estas funciones (Gustavo López Manzitti) tuvo que ser reemplazado por padecer faringitis y en tal trance se hizo cargo del rol de Don Álvaro Emmanuel di Villarosa quien mostró un decidido compromiso por afrontar el rol, más allá de que no fuera este el que le permitiera lucir mejor sus cualidades que no son pocas.
Su esfuerzo le jugó algunas malas pasadas hacia el final de la obra. Igualmente resultó muy meritoria su labor vistas las circunstancias.
Paolo Battaglia está muy por debajo de los requerimientos del Padre Guardian. Su escaso volumen volvió casi inaudibles algunos pasajes y sucesivos percances en sus entradas en el trío final deslucieron una página de las más bellas que escribiera Verdi.
María Luján Mirabelli fue de menor a mayor y tras una tibia presentación en la escena de la Taberna, nos brindó un interesantísimo "Rataplán" rico en intención, lleno de gracia, y muy bien cantado.
Luciano Miotto a quién le habíamos aplaudido, hace ya varios años, su Melitón en el Teatro Avenida, no tuvo una noche todo lo prolija que se hubiera deseado, pero resultó gracioso y cantó con buena voz.
Muy interesante fue el Marqués de Mario De Salvo.
El resto del elenco cumplió con solvencia.
Muy bien la participación del coro tanto en lo musical como en la compenetración dramática que cada una de sus intervenciones requirió.
El resultado general fue de discreto a bueno, pero no mucho más.... y es una pena, porque no es producto del capital de los artistas sino de los criterios que se imponen al seleccionar los elencos en relación con las obras, al levantar la batuta, o al dirigir un teatro.

Por el Prof. Christian Lauria
para www.operaintheworld.com

 

La forza del destino
Giuseppe Verdi (Versión de 1869)

Libreto: Francesco Maria Piave

Director de Orquesta: Renato Palumbo
Director de Coro: Peter Burian
Regie, iluminación y vestuario: Hugo de Ana
Elenco:  
Leonora Dimitra Theodossiou
Alvaro Mikhail Agafonov
Vargas Luca Salsi
Padre Guardián Roberto Scandiuzzi
Preziosilla Agnes Zwierko
Meliton Luis Gaeta
Marques Fernando Rado
Trabuco Fernando Chalabe
Alcalde Leonardo Estevez
Curra Guadalupe Barrientos
Medico Carlos Feulien
Orquesta y Coro Estables del Teatro Colón  


Siempre es gratificante sentirse más joven, sobre todo cuando uno lleva varias décadas encima. Esa sensación me invadió el domingo pasado cuando asistí al estreno de “La forza del destino”. Sentí, por primera vez, luego de su apertura, que nuestro querido Teatro Colón puede volver a empezar a brillar, como su historia lo reclama.
Lo que valoriza más el hecho es que la versión fue mucho más completa que las habituales, con cortes abiertos que no sucedió en el pasado y sobre todo tratándose de una difícil obra Verdi.
El Maestro Renato Palumbo realizó un magnífico trabajo, siempre en estilo, con gran temperamento pero cuidando la relación foso/escenario. La Orquesta respondió de excelente forma, brindando una impecable parte en lo musical. El hecho de escuchar la espléndida obertura luego del primer acto, contribuyó gratamente a la comprensión del drama.
Magnifico, sin duda alguna, fue el trabajo del maestro Hugo de Ana, de gran prestigio internacional. Desde momentos totalmente despojados hasta un hermoso Cristo de excelente realización – vaya un reconocimiento para los grandes artesanos de nuestro primer coliseo – de gran tamaño, belleza y absolutamente concreto. Su marcación actoral fue siempre precisa y el uso de algunas proyecciones siempre justas e impactantes. Otro tanto merece su diseño de vestuario, con una paleta de colores muy agradables a la vista y una excelente iluminación.
Desde el punto de vista vocal se contaba con un elenco de importantes nombres internacionales.
El cantante que más méritos mostró a través de la función fue el Barítono italiano Luca Salsi como Vargas. Con un hermoso timbre, un canto afinado y matizado, buen volumen y muy buenas dotes de actor realizó un trabajo de excelencia que tuvo su punto más alto en su aria "Urna fatal del mio destino" y la correspondiente cabaletta "Eglie e salvo...". Esperemos que repita su visita en otro rol verdiano.
La soprano Dimitra Theodossiou, de importante fama internacional y a quien tuve la oportunidad de ver, varios años atrás, en la Opera de Kassel, en el rol de Norma, mostró un hermoso timbre, una voz de adecuado volumen y un canto preciso, matizado, con excelente afinación, culminando con un exquisito “Pace, pace mio Dio!”.

El tenor Mikhail Agafonov, como Alvaro, mostró un canto seguro, con agudos potentes y buena entrega. No lo favorece su timbre, seco, bajo en armónicos ni su estilo con claras reminiscencias de la escuela rusa. Pero su prestación fue valiosa y bien retribuida por el público.
El bajo Roberto Scandiuzzi con una excelente voz de bajo, dio la dignidad que su papel requiere, mostrando un contundente sector grave y muy buena línea de canto.
Creo que para nuestra conocida Agnes Zwierko Preziosilla no es su rol ideal. Volvió a mostrar su impactante volumen, en algunos momentos sus agudos sonaron algo gritados. Pero se movió con bastante gracia y logró redondear un trabajo plausible.
Luis Gaeta, compuso, con su reconocido nivel actoral, un simpático Meliton, más allá de alguna molestia en el sector agudo. Sabe explotar cada una de las situaciones que se le presentan y su nivel siempre es positivo.
Muy lucido el Trabuco de Fernando Chalabe. Impactante vocalmente, en su corta parte, Fernando Radó y buen nivel en las intervenciones de Leonardo Estévez, Guadalupe Barrientos y Gustavo Feulien.
El Coro estable realizó un excelente trabajo, no solo en la parte vocal sino también en lo actoral, moviéndose con gran soltura en toda la función.
Solo espero que este sea un primer paso para mostrar el nivel que puede alcanzar nuestro teatro cuando el elenco está elegido con conocimiento. Y cuando se aprovechan los valores del equipo técnico, como en esta oportunidad.
Como siempre tratamos de hacer, estamos en tratativas de cubrir el segundo elenco. Ojala el Colón nos de la oportunidad. Creo que nuestros artistas lo merecen y no dudo que tendremos muy gratas sorpresas.

por el Dr. Alberto Leal

 

Excelente “Un Ballo In Maschera”
en el Teatro el Círculo de Rosario.
19/4/2012
UN BALLO IN MASCHERA

Música de Giuseppe Verdi – Libreto de Antonio Somma

Reparto:

Riccardo: Luis Lima/Gerardo Marandino
Renato: Leonardo López Linares
Amelia: Virginia Tola
Ulrica: Anabella Carnevali
Oscar: Jaquelina Livieri
Samuel: Milton Miller y elenco
Director: Nicolas Rauss
Dirección Escénica: Pablo Maritano
Escenografía: Nicolás Boni
Vestuario: Producción Teatro del Cìrculo
Teatro Argentino de La Plata
Teatro Libertador de Còrdoba.
Iluminación: Gonzalo Cordova

ORQUESTA SINFONICA PROVINCIAL DE ROSARIO

Una de las óperas más representadas de Verdi, que si embargo hace años que no se presentaba en nuestro país. Ambientada originalmente en Suecia fue modificada por el Maestro, debido a la censura, y trasladada a Boston. Ambas versiones se dan en nuestros días, pero la versión americana – la más frecuentada - fue la elegida por el Teatro El Círculo.
Este teatro mantiene en los últimos años la cualidad de elegir títulos de forma inteligente, de la misma forma optar por elencos absolutamente acertados y siempre de atracción para el público.
La función brindada tuvo nivel de excelencia, tanto vocal como musicalmente y marca otro escalón para un Teatro que crece constantemente en función a la inteligencia de quienes lo manejan.
El Maestro Nicolas Rauss realizó un espléndido trabajo, con excelentes tiempos y manteniendo un justo balance entre foso y escenario, dentro de un estilo auténticamente verdiano y con una Orquesta que lo siguió en todo momento, produciendo un notable volumen. Trabajo de excelencia.
El Barítono López Linares justificó ampliamente el suceso que está teniendo en Europa. Cantó con hermoso timbre de voz, afinado y totalmente en estilo. Su Alzati! là tuo figlio...Eri tu fue tal vez el punto más alto de la función.
La soprano Virginia Tola, en su primer rol dramático, mostró una voz de muy buen volumen, cantó con excelente afinación y estilo, generando una más que digna personificación de Amelia. No dudo que fue la mejor prestación que le he escuchado a la soprano. Bravo! Y adelante en un repertorio para el que está sin dudas dotada.
Fue una pena escuchar, antes de comenzar la función, que el tenor Luís Lima no se encontraba bien de salud y que saldría a cantar por respeto al público. El asna, que sido una sombra durante toda su carrera, le impedía mostrar su talento una vez más. Cantó los dos primeros actos, aunque con algunos problemas, su hermosa voz, plena de armónicos y su importante volumen fueron un placer para los presentes en la función. Pero no pudo completar la ópera y en el último acto el tenor uruguayo, Gerardo Marandino, ocupó su lugar. Cumplió en forma correcta, aunque la inconfundible voz de Lima sobrevolara el ambiente. Esto es otra demostración que para un teatro organizado no existen obstáculos.
Una gratísima sorpresa fue escuchar a la mezzo Anabella Carnevali, con una imponente voz, excelente extensión y un canto pleno de matices, cuesta creer como no figura en forma habitual en las temporadas de los teatros de Buenos Aires.
Jaquelina Livieri, como Oscar, canto y actuó en forma impecable, suelta, con estimables condiciones actorales y sin problema alguno en la parte vocal, otro gran trabajo.
El Coro estable cumplió con empeño y profesionalismo su papel. Y no bajó de la corrección el resto del elenco.
Pablo Maritano y Nicolás Boni, de quienes siempre hemos valorado sus trabajos, no lograron – en esta ocasión – cumplir con los objetivos. Poco atractivo en lo visual, con algunas marcaciones - como la del Coro en el último acto – totalmente primarias, poco ayudados por una iluminación elemental. Este es un trabajo que es mejor no considerar para dos jóvenes talentos que han hecho puestas de gran valor en un pasado reciente.
Siempre es un placer concurrir a una función del Teatro del Círculo, más allá de los kilómetros. En una ciudad que se ve cada vez más bonita, el teatro demuestra que los logros dependen de conocer auténticamente de ópera y recurrir a los cantantes más adecuados para cada rol. Quedamos a la espera del próximo título!

por el Dr. Alberto Leal

 

Glamour y Simpatía, voces……..
Abono Bicentenario – Teatro Colón

Angela Gheorghiu y Roberto Alagna

Orquesta Estable del Teatro Colón
Director: Ramón Tebar

Glamour y SimpatiaEn un teatro donde no se han presentado grandes nombres de la lírica actual en las últimas temporadas, teniendo una increíble trayectoria histórica, la presentación de Angela Gheorghiu y Roberto Alagna despertó un gran interés.
Mi primera impresión fue ver el cuarto final de platea vacío, que luego fue llenado con gente del mismo teatro o invitados y los palcos altos igualmente desolados. Incluso algunos de los palcos balcón, donde yo me encontraba, estuvieron vacíos durante la función, no así los pisos superiores donde se podía apreciar un lleno casi total. Debo atribuir esta circunstancia a una cuestión de precios, ya que el interés masivo existía de tiempo atrás.
El Colón ha gozado de inolvidables conciertos y recitales de artistas de la talla de Elisabeth Schwarzkopf, Victoria de los Angeles, Ghena Dimitrova,
Renato Bruson y en especial el inolvidable concierto de Agnes Baltsa y José Carreras, ambos en el esplendor de sus carreras. Estos y muchos otros han marcado imborrables recuerdos en los que tuvimos la suerte de asistir y han incrementado el ya instalado prestigio internacional del Teatro Colón.
Dado los nombres de los participantes en este concierto y su fama internacional era de imaginar otro galardón para nuestro querido Teatro.
Ya el programa elegido creaba ciertamente dudas, en este tipo de conciertos se va a escuchar voces, arias conocidas, esplendor vocal.
Con una primera parte dedicada totalmente a “Adriana Lecouvreur”, con mayoría de duetos y una segunda parte basada en duetos de Puccini y un aria de Catalani, parecía poco lo que se podía esperar.
Es innegable que ambos cantantes mostraron glamour y simpatía, vestidos en forma impecable y derrochando gracia. Pero esto es suficiente para generar un gran concierto?
La primera parte pasó con más pena que gloria. La señora Gheorghiu posee una voz de mediano caudal, un centro que por momentos fue inaudible y agudos poco cubiertos y por momentos destemplados. Esto me lleva a pensar cada día más en los “milagros” de la electrónica, ya que su voz en vivo dista bastante de sus grabaciones por lo menos en sus condiciones actuales.  Omitió – sin que esto fuera anunciado- el aria “Poveri fiori” y su trabajo no tuvo relevancia alguna.
El tenor Roberto Alagna, que tuve la oportunidad de ver años atrás en un espléndido “Elixir d’ amore” conserva una voz de tenor lírico más entera, aunque algunos de sus agudos fueron algo forzados. Creo que ha cometido un error al abordar papeles spinto o dramáticos, ya que sigue siendo un tenor lírico de volumen normal y aquí claramente uno puede explicar sus problemas en la Scala al cantar Radamés, muy lejos de sus posibilidades actuales, que tampoco acompaña su físico.  De todas formas, si volviera a un repertorio más acorde con sus posibilidades vocales, creo que podría recuperar su nivel de años atrás. No parece suceder lo mismo con la Sra. Gheorghiu, considerando que no estaba con ningún problema que afectara su voz, la misma suena sin carne, prematuramente envejecida, con notables problemas en la zona aguda.
En la segunda parte ambos cantaron un aria, además de los consabidos duetos, él “E lucevan le stelle”, correcto, tal vez en una forma demasiado introspectiva y ella “Ebben! Ne andró lontana” de La Wally, siempre adelantada a la orquesta y con un destemplado agudo final.
Los cambios en el orden del programa siguieron ocurriendo sin aviso al público y culminaron el programa con el dúo de Tosca “ O dolce mani”,
con otro agudo destemplado de la Sra. Gheorghiu y cortado de manera abrupta.
La Orquesta en manos del maestro Tebar cumplió en general un trabajo correcto, aunque algunas desafinaciones en las cuerdas, especialmente en Tosca,  son casi inconcebibles para un organismo de tanta trayectoria. Pero el trabajo del joven director fue de excelencia en el programa como un todo.
Y llegó el momento de los bises. Que bises …… En perfecto castellano el tenor respondió que el Teatro no permitía bises. Desde su palco el Director del Teatro contestó “adelante maestro con lo que ustedes quieran”. Solamente se pudo escuchar – a capella - "Historia de un amor", de Carlos Almarán , cantado por Roberto Alagna, como una forma de promocionar su nuevo disco de canciones melódicas. Es sabido que el resto de los bises programados eran también canciones populares que por distintas causas no pudieron ser cantadas ni ensayadas. Y eso fue todo. La Sra. Gheorghiu agarrando de la mano al concertino para que la orquesta salga de escena y el público totalmente desconcertado.
Creo que las autoridades del Colón han sido responsables de un programa famélico, hecho a medida al estado actual y necesidades de los cantantes, Alagna va próximamente a cantar “Adriana”, donde un ensayo con partitura en nada le venía mal y también a publicitar su disco de canciones melódicas.

Glamour y simpatía alcanzan para una concierto donde el público concurre a ver grandes voces en su esplendor…que en este caso parece ya cosa del pasado. Lamentable.

por el Dr. Alberto Leal

 

BRILLANTE APERTURA DE TEMPORADA
DEL TEATRO ARGENTINO
El oro del Rin (Das Rheingold)

Estreno en el Teatro Argentino
Libreto y Música: Richard Wagner

Rl Oro del Rin
Dirección musical: Alejo Pérez
Diseño de escena: Marcelo Lombardero
Elenco: Homero Pérez- Miranda
Federico Sanguinetti
Enrique Folger
Carlos Bengolea
Luis Gaeta
Gonzalo Araya
Emiliano Bulacios
José Antonio García
Alejandra Malvino
Claudia Riccitelli
Claudia Casasco
María del Rocío Giordano
Cecilia Patawski
Rocío Arbizu.
Escenografía: Diego Siliano
Vestuario: Luciana Gutman
Iluminación: José Luis Fiorruccio
Orquesta Estable  

 

El Teatro Argentino abrió su temporada de la mejor forma posible. Pocos teatros en el mundo pueden presentar “El anillo del nibelungo” COMPLETO, en dos temporadas consecutivas, siendo un estreno para dicho teatro, con dos elencos alternativos compuestos únicamente por cantantes hispanoamericanos y con un nivel de EXCELENCIA.
En lo personal lamento no haber estado en el país para ver ambos elencos y tener que volver a viajar al día siguiente de ver la última función. Esa fue la causa del atraso en la crítica.
Esta versión es un hecho artístico que quedará en los anales de la ciudad y del teatro.
La magnífica concertación del Maestro Alejo Pérez fue absolutamente admirable, consagratoria. Creo que fue un acierto total cubrir parcialmente el foso, acercándose a lo que imaginaba Wagner, que permite además no perder una sola nota de ningún cantante.
Ambientada en época actual o algo futurista, la imaginación del maestro de
Leipzig encontró en Marcelo Lombardero el vínculo ideal para concretarla. Su trabajo como puestista es para atesorar por largo tiempo. Un dechado de imaginación, gran belleza visual y el uso – siempre perfecto – de proyecciones o videos – que convierten su puesta en algo mágico. Cada escena atrapa por lo estético, pero además deja reflejar una trama por momentos de gran actualidad en la nuestra sociedad. Algunas escenas pueden ser cuestionadas, como la violencia en la escena del robo del anillo a Alberico, pero delante de tanta belleza visual – y aunque no cumple con lo pedido por Wagner – pasa a ser anecdótico. La marcación de los cantantes mantuvo el nivel de excelencia de toda la puesta. Excelente la iluminación de José Luis Fiorruccio lo mismo que el vestuario de Luciana Gutman, acorde con lo planteado por el regisseur. Creo que el Maestro Lombardero ya es un Director de escena más que consagrado, si así no lo fuera, esta puesta, donde despliega todo su talento, por si sola sería consagratoria para cualquier regisseur. Bravo.
Con un elenco sin fisuras y con grandes trabajos, Homero Pérez- Miranda – como Wotan – cantó y actuó en forma impecable, demostrando una ductilidad y un poder de adaptación a roles y estilos totalmente diferentes no visto habitualmente en otros cantantes.
El Loge de Carlos Bengolea fue actuado en forma excelente, mostrando en todo momento una personalidad incisiva y un gran nivel vocal, donde nunca se dejó de escuchar una solo nota.
Una gran sorpresa fue la presencia de Luis Gaeta, en general no relacionado con el repertorio wagneriano. Cantó con excelente voz, en todo su registro, agudos precisos y graves siempre audibles. Y su creación del personaje fue perfecta, ya conocemos sus grandes dotes de actor.
Emiliano Bulacios – uno de los gigantes – desplegó su muy bella voz de bajo, generando el volumen más importante de todo el reparto. Suelto como actor, brindó otro trabajo de excelencia. Fue bien acompañado por José Antonio García – como Fafner, el otro gigante, que debido a su altura y contextura física, no hubo necesidad de hacerlo parecer más grande. Muy impactante la entrada de ambos con sus grandes sombras detrás de ellos.
Alejandra Malvino como Freia, no desplegó un gran volumen, pero fue totalmente compensado con la intención que puso en su forma de decir.
Federico Sanguinetti y Enrique Folger (Donner y Froh) cumplieron en forma muy eficiente sus roles, destacándose el brillante y libre sector agudo de Folger.
Claudia Casasco cantó con corrección, aunque no fue favorecida al cantar fuera del escenario.
El resto del numeroso elenco mantuvo un muy buen nivel, tanto vocal como escénico.
Solo nos queda brindarle un BRAVO! A este grupo de verdaderos artistas y tratar – cosa difícil – de calmar la ansiedad de presenciar “La Valquiria” a final de temporada.

por el Dr. Alberto Leal

 

L'amico Fritz y Cavalleria Rusticana
Juventus Lyrica.

De: Pietro Mascagni
Sala: Teatro Avenida
Dirección musical: Antonio Maria Russo
Puesta en escena: Ana D'Anna
Elenco: Sebastian Russo
Sonia Stelman
Cristian Maldonado
Mariana Artaza y Verónica Canaves
Darío Sayegh
Sabrina Cirera y elenco.
  Orquesta y Coro de Juventus.Lyrica.


Juventus Lyrica abrió su temporada con un doble programa Mascagni. En el último tiempo parece estar de moda no dar Cavalleria y Pagliacci juntos y sí hacerlo con otra obra de corta duración.
En una primera instancia es difícil de creer que las dos obras presentadas del Maestro Mascagni sean totalmente contemporáneas. Analizando su obra, de sus 17 óperas escritas, incluyendo una opereta, sus argumentos han estado marcados por una fuerte impronta dramática, cosa que no ocurre en L’amico Fritz. De todas formas no es mala idea juntarlas, ya que el espectador tiene la posibilidad de apreciar dos facetas totalmente distintas del compositor.
El Maestro Russo dirigió con su habitual prolijidad, cuidando siempre la relación foso y escenario. Atento al estilo, solo podría pedirse algo más de intensidad en su versión de Cavalleria, donde además se notaron algunos problemas de afinación.
La puesta de Ana D’Anna tuvo sus luces y sombras. Fue una muy buena idea usar la misma escenografía para ambas óperas, incluso el vestuario, que con pequeños arreglos o variaciones fue adecuado para las ambas obras.
La inclusión de los títeres no aportó claridad a las escenas, y el hecho de volver a insistir con el teatro dentro del teatro no fue lo más adecuado para esta puesta. La presencia del carromato, que la relaciona directamente con Pagliacci, aportó muy poco en el movimiento de los cantantes, creando momentos de confusión.
En lo vocal indudablemente la figura de la noche fue el barítono Cristian Maldonado (David y Alfio), casi una sorpresa en lo personal. Cantó ambos papeles con grato timbre, suficiente volumen, correcta afinación y creó dos caracteres
totalmente opuestos, desde el punto de vista actoral. Un gran trabajo.
El tenor Sebastian Russo (Fritz) posee una voz de hermoso timbre y buen volumen, pero su canto sonó desparejo en su extensión, con agudos casi gritados y llegando al final notablemente cansado. Es un elemento que tiene que trabajar duro sobre su técnica, ya que posee un excelente material.
Sonia Stelman (Suzel) es la típica soprano ligera cantando un papel mucho más adecuado para una soprano lírica. Cantó con corrección y buen volumen, pero se sintió la falta de redondez que el papel requiere.
Correcto el resto del elenco de L'amico Fritz.
Sabrina Cirera lució una excelente figura y fue una actriz convincente, Su voz posee un hermoso timbre y brindó impactantes notas en la zona aguda de su registro. Pero su centro y grave fueron casi imperceptibles. Y nunca trató de colocar notas de pecho en frases fundamentales, perdiendo así parte de su fuerza dramática.
Darío Sayegh ( Turiddu) volvió a mostrar una importante voz de tenor spinto, cantó en forma expresiva y con suficiente volumen. Creo que debe revisar su técnica en el sector agudo. Poco queda de sus magníficos agudos de unos años atrás en Tosca, en el mismo ámbito.
Verónica Canaves, correcta en L'amico Fritz, fue una excelente Mamma Lucia, tanto en lo vocal como en lo actoral. Gran trabajo.
Creo que la gran estrella de este doble programa fue el Coro. Magnífico en todo momento, generando una de las mejores prestaciones que le he visto hasta el momento. Bravo!
Siempre es un riesgo brindar una ópera poco conocida como L'amico Fritz, aunque hace pocos años fue presentada en el Teatro Roma, en una versión ambientada en 1970/80.
Vale la pena conocer trabajos de grandes compositores, aunque como pasa en literatura, cuando la obra cumbre del autor es la primera, siempre se espera más y generalmente no es posible…

por el Dr. Alberto Leal

 

LA PASIÓN SEGÚN SAN MARCOS

Música de Osvaldo Golijov
Textos del Evangelio según San Marcos; Kaddish; Lamentaciones de Jeremías; Salmos 113-119 del Antiguo Testamento y poemas de Rosalía de Castro.

La PasiónEncargo de la Internationale Bachakademie y su Director Artístico Helmuth Rilling, en conmemoración del 250º aniversario de la muerte de Johann Sebastian Bach.

Estreno mundial: 5 de Septiembre de 2000, Festival de Música Europea, Beethovenhalle, Stutgart, Alemania

Estreno argentino.

REPARTO:

María Hinojosa Montenegro, soprano
Biella Da Costa, vocalista de Jazz
Reynaldo Gonzalez Fernández, cantante y bailarín afro-cubano
Deraldo Ferreira, capoeirista / berimbau
Schola Cantorum de Venezuela

Orquesta La Pasión

Sección de cuerdas de la Orquesta Estable del Teatro Colón
Dirección musical: María Guinand

PASIÓN BONITA

Estamos en tiempos en que se cuestionan estructuras, se rompen barreras y los géneros no tienen la clara definición de antaño…
Lo que para algunos puede ser el reino del todo vale, para otros resulta un proceso de renovación y enriquecimiento…
Lo cierto es que el Teatro Colón programó para iniciar su temporada lírica una obra del compositor argentino Osvaldo Golijov, con lo que intentó recuperar su lugar de faro después de que el Teatro Argentino de La Plata estrenara en 2010 “Ainadamar”, la ópera del compositor argentino contemporáneo más reconocido en el mundo . Si una Pasión (y de estas características) era o no lo más recomendable para la ocasión es otro cantar.
La obra que nos ocupa se vale de ritmos latinoamericanos, particularmente cubanos y brasileños con algún pasaje de tango y hasta un perfume de flamenco, para relatar los últimos momentos de Cristo, y esto en una escritura que parece tener la premisa de no desdibujar el carácter popular de la obra, por lo que ninguno de los cantantes que interviene proviene del género lírico, excepción hecha de una soprano con una intervención muy reducida.
La fuerza motora en la que se sostiene fundamentalmente la pieza es la presencia casi constante del coro y de la percusión apoyada por los bronces. Los restantes instrumentos apenas sugieren sonoridades o aportan climas.
Entre las novedades que nos brinda, se puede destacar que los roles de los protagonistas no son asignados a un solo cantante sino que, según sea el momento, un mismo personaje puede ser interpretado por la soprano, la vocalista de jazz, el cantante afro-cubano o el coro.
Recurrir a la inspiración folklórica no es una novedad ni de este ni del otro lado del Atlántico. Entre nos toda la corriente nacionalista de compositores de principios del S. XX lo hizo, y posiblemente baste recordar a Ginastera, más cerca nuestro en el tiempo, para encontrar algunos de los logros más ambiciosos en ese camino.
Pero aquellos creadores intentaron inspirarse en el folklore y trasladar sus aires a la estructura de la música académica recurriendo para ello a formaciones instrumentales clásicas tanto en el género de cámara como en el sinfónico o el lírico. Golijov opta por otro camino.
El autor escribe su obra recurriendo a una llaneza en la que la reelaboración se note lo menos posible, dándole a su pasión un sentido eminentemente popular, más cercana a una creación nacida de la inspiración anónima de la gente que del saber académico de un compositor. Así el coro no deja de hacer notar su sonoridad “espontánea” (más allá de que detrás de ese resultado exista una escritura y una preparación académica) y los movimientos con los que acompaña sus intervenciones, con reminiscencias del Gospel, cuadran al espíritu que recorre esta Pasión.
Probablemente en esta elección haya pesado el hecho de asimilar la Pasión de Cristo a la Pasión del Pueblo latinoamericano, a jugar con esa doble lectura del texto y a darle a esa interpretación su correlato musical.
Si es así, sólo nos preguntamos por qué reducir la imagen sonora de Latinoamérica a sus ritmos más for export y por otro lado cuál es el sentido de introducir pasajes de sonoridades flamencas o un texto de la estupenda poetisa Rosalía de Castro en gallego.
La alternancia del castellano y el arameo es, en este sentido, mucho más fácil de justificar.
En la función que presenciamos, con una sala casi colmada, lo que nos extrañó ya que las referencias que teníamos eran que en las dos funciones anteriores (Gran Abono y Abono Nocturno Tradicional) el Teatro mostraba amplísimos claros; nos presentó un resultado estimable.
La soprano Hinojosa Montenegro posee una voz de grato timbre pero un tanto irregular a lo largo del registro, lo que la vuelve poco audible en los graves. Su intervención más destacada nos dejó una buena impresión general, contando que el fragmento en cuestión resulta casi una canción de cámara con el maravilloso poema “Lua descolorida” de Rosalía de Castro.
Biella Da Costa lució una voz oscura, de profunda dramaticidad la que pudo lucir con creces en el pasaje que recrea la meditación en el Monte de los olivos, con una sonoridad de fuertes reminiscencias piazzollianas, siendo éste uno de los momentos más logrados de la obra por su trascendencia emotiva.
Cumplidas las prestaciones del resto de los cantantes y del coro.
La prestación de la orquesta La Pasión ha resultado satisfactoria, con rendimientos muy destacados de sus principales percusionistas. Otro tanto puede decirse de la sección de Cuerdas de la Orquesta Estable, aunque la partitura no le reserva ningún lucimiento particular.
La obra no presenta puesta en escena sino que se queda a medio camino entre una versión de concierto y un semimontaje, lo que no nos parece un acierto.
Las Pasiones tradicionales, salvo algunas honrosas excepciones, se presentan en versión de concierto, es cierto, pero el compositor en las notas que acompañan el programa de mano pone tanto acento en la idea de “representación” que el resultado visual resulta pobre, sobre todo en las intervenciones danzadas las que se desarrollan en un espacio lateral de una austeridad más propia de un festival que de una sala como la del Colón en su temporada oficial.
Aquí llegamos a la reflexión que esbozáramos al comienzo de estas líneas y que, como toda opinión es una puerta al debate.
Indudablemente esta Pasión es una obra bonita, no genial, no maestra... pero bonita.
Sincera en su estructura y aspiración, camina segura en el límite entre la originalidad y el pastiche, sin derrapar, y deja una grata sensación en el espectador. Las preguntas serían entonces ¿Son estos méritos suficientes para que se incluya en la Temporada lírica oficial que, por otra parte, sólo reúne siete títulos?... ¿Es el Teatro Colón, una sala reconocida por su excelsa calidad acústica, el espacio adecuado para presentar obras que requieren de amplificación electrónica?... Nos quedamos pensándolo...

Teatro Colón de Buenos Aires,
Función del 17 de Marzo de 2012.

Por el Prof. Christian Lauria
Para www.operaintheworld.com

 

I DUE TIMIDI

EXCELENTE VERSION DE UNA OPERA POCO CONOCIDA DE NINO ROTA
I DUE TIMIDI DE NINO ROTA
SALA PIAZZOLLA DEL TEATRO ARGENTINO
15-12-11

Dirección musical Guillermo Brizzio y dirección de escena, escenografía e iluminación Pablo Maritano.
Reparto Federico Demichelis (Narrador), Silvina Petryna (Mariuccia), Darío Leoncini (Raimondo), María Luisa Merino Ronda (Señora Guidotti), Maximiliano Agatiello (Doctor Sinisgalli), Cecilia Pastawski (Madre de Mariuccia), Enzo Romano (Vittorio), Patricia Deleo (Lucia), María Bugallo –artista invitada- (María), Silvina Petryna (Lisa) y Santiago Ballerini (un pensionista). Pianistas Luz María Suárez Pepe y Andrés Peláez.
Sobretitulado a cargo de Mónica Zaionz. Con la colaboración de alumnos de TA-Escuela (Escuela de Arte y Oficios del Teatro Argentino)
Conocido fundamentalmente por su música para películas, Nino Rota compuso también música para orquesta, piano y varias óperas. De ellas la más difundida es sin dudas “El sombrero de paja de Florencia” de 1946.
Sus magistrales trabajos junto a nombres como Federico Fellini, Luchino Visconti y Franco Zeffirelli, entre otros, hasta llegar a la banda de sonido del “El Padrino”, para Francis Ford Coppola, parecen haber opacado el resto de su obra. Sin embargo sus trabajos operísticos son sumamente interesantes argumentalmente y con una base musical que, aunque algo fuera de época, no deja de tener su encanto. Tuve la suerte de ver, además de la nombrada, “La noche de un neurasténico” de 1959 en el Teatro Bellas Artes de México y realmente es un hallazgo de imaginación y sería muy interesante verla en Buenos Aires.
El Teatro Argentino de La Plata, conmemorando los 100 años del nacimiento del Maestro Rota, puso en escena en la Sala Astor Piazzolla , interpretada por la Opera Estudio 2011, la Opera radiofónica “I due timidi”, compuesta en 1950, especialmente para la RAI.
Desde ya debo decir que fue un gran acierto y una excelente versión.
La parte musical, sencilla pero emotiva, aunque se trata de una ópera de corte “buffa”, presenta por momentos reminiscencias puccinianas. Aquí realizó un muy buen trabajo el Maestro Brizzio, acompañado por dos excelentes pianistas, Luz María Suárez Pepe y Andrés Peláez.
La puesta de Pablo Maritano tuvo nivel de excelencia. Ambientada en un estudio de radio de la época, los cantantes representaban actores de radioteatro y ellos mismos producían los sonidos ambientales. Todo funcionó como gran precisión, cada personaje tuvo una marcación exacta y los noveles cantantes respondieron en excelente forma. En realidad convirtió la coqueta sala en un verdadero estudio radial, donde el público presente – como ocurría en esas épocas – colaboró con aplausos o silencios, cuando eran requeridos. Todo acompañado con un correcto vestuario de época, los elementos escenográficos necesarios y una muy buena iluminación. Un más que valioso trabajo.
Del parejo y eficaz elenco cabe destacar el narrador de Federico Demichelis. Con una voz de muy bello timbre, excelente dicción y totalmente en personaje, su trabajo fue de gran mérito.
Darío Leoncini mostró un interesante timbre de voz, soltura interpretativa e interesante sector agudo. Su centro y grave deben ser fortalecidos, pero fue otra prestación muy positiva.
Silvina Petrina, con una agradable voz de soprano, cantó con soltura y considerable volumen. Tal vez deba trabajar algo más el sector agudo y poder colocarlos más en la máscara. Le dio buen carácter a su – finalmente – padecida Mariuccia.
Marisa Luisa Merino Ronda caracterizó en forma impecable a la signora Guidotti, luciendo además una voz de más que interesante timbre, buen manejo vocal y considerable volumen.
Como dijimos, cada uno del resto del elenco merecería ser nombrado, todos cumplieron con gran eficacia los papeles asignados. Y no podemos perder de vista que las imperfecciones planteadas solo tienen el fin de contribuir a una mejora, ya que se trata de jóvenes cantantes con muy poca experiencia y en pleno desarrollo. Lo importante es haber notado un excelente nivel a ser desarrollado.
Es de lamentar que, a pesar de asistir bastante público, la sala no estaba llena, incluso tratándose de una función gratuita y de un título que difícilmente pueda verse con facilidad.
Fue realmente una función para atesorar, en un año que operísticamente no hubo muchas oportunidades para ello.
Solo un pequeño lunar, que no llegó a empañar la función pero que fue totalmente innecesario. El Maestro Maritano, de excelente nivel como puestista, salió al principio de la función en función de locutor. Con ropa actual, voz lejana a la requerida y leyó no solo el reparto sino también el argumento, todo esto estaba en el muy lindo programa de mano, había sobretitulados y Il narratore contaba paso a paso lo que iba ocurriendo. Este papel hubiera sido sin dudas mucho mejor interpretado por el nombrado Demichelis. Pero- según dicen – los gustos hay que dárselos en vida y debemos tomarlo como un guiño del reggisséur.
Para una próxima oportunidad les aconsejo que no dejen de concurrir, de mantener la calidad de lo visto no saldrán defraudados. Mis felicitaciones a todos los que han participado de este proyecto.

Dr. Alberto Leal

La Viuda Alegre

“LA VIUDA ALEGRE” DE Franz Lehár
TEATRO COLON
4-12-11

"La viuda alegre", opereta en tres actos. Libro: Víctor Léon y Leo Stein. Música: Franz Lehár.

Elenco: Solveig Kringelborn
Matthias Hausmann
Lyuba Petrova
Benjamin Bruns
Reinhard Dorn
Norberto Marcos
Carlos Ullán
Gustavo Zahnstecher
Ernesto Bauer
Natalia Lemercier
Alejandro Meerapfel
Oriana Favaro
Rosemarie Klingenhagen
Marisú Pavón
Leonardo Estévez
Ariel Ramos
Iluminación: Roberto Traferri
Vestuario: Mini Zuccheri
Escenografía: Michael Yeargan
Coreografía: Rodolfo Lastra
Régie: Candace Evans
Ballet Lidia Segni
Coro Peter Burian
Orquesta Estables del Teatro Colón Gregor Bühl


Franz Lehár, austriaco de nacimiento pero de ascendencia húngara, produjo 19 obras, siendo “La Viuda Alegre” su quinta composición y la que sin duda logró trascender hasta el presente como modelo en su género.
Luego de padecer durante años versiones en español, que desnaturaliza la obra y no dejan de filtrar un sabor a zarzuela, es de celebrar que el Teatro Colón brindará la versión original en alemán, ganando la obra considerablemente, como lo hizo Juventus Lyrica años atrás.
Siempre he creído que para cierre de una temporada, y en época estival, una obra más leve, argumental y musicalmente, es lo más adecuado y el público que concurrió el domingo pasado, en su mayoría turistas o gente no habitué del Colón, celebraron esta función.
Con una puesta "art nouveau" de singular belleza creada por estadounidense Michael Yeargan en el 2001, un magnífico vestuario de Mini Zuccheri , siempre elegante y en estilo, y una excelente iluminación de Roberto Traferri, la parte visual fue un regalo para la vista.
Desgraciadamente no tuvimos la misma suerte en la parte musical y vocal.

El maestro Gregor Bühl brindó una versión de trazos gruesos, tiempos acertados pero carente de sutilezas, que la partitura reclama, y con poco cuidado en la relación foso escenario. Seguramente un Director más relacionado con el género hubiera sacado mucho más partido de la misma.
El Coro realizó una buena tarea, dentro del marco musical explicitado, mostrándose por momentos un poco estático, problema atribuible a la Reggie de Candace Evans. Ella supo mover con sentido a los solistas, ayudada en la mayoría de los casos por el buen sentido actoral de los mismos. Hubo buenos desplazamientos y algunos “gags” que fueron festejados. Por momentos el Coro permaneció totalmente estático no favoreciendo a la puesta como un todo.
Rodolfo Lastra ideó una muy buena coreografía que fue ejecutada con brillantez por el Ballet estable, tanto en las primeras escenas como en el explosivo Can- Can. Un muy buen trabajo.

Solveig Kringelborn, quien posee una muy buena figura y se mueve bien como actriz, está lejos de sus buenos tiempos vocales. Su cantó sonó desparejo, con un centro casi inaudible, agudos destemplados y un persistente vibrato en toda su extensión. Después de un año donde se repitieron muchos errores de casting me sigo preguntándome como el Teatro Colón hace las contrataciones…Creo que en nuestro medio varias sopranos pueden hacer un más decoroso papel del rol e internacionalmente cientos. Por lo menos un misterio…sin indagar más…
Lyuba Petrova, a quien ya habíamos apreciado como una correcta Pamina, se mostró más cómoda en Valencienne. Cantó con seguridad, buena afinación, aunque su volumen parece no ser el más indicado para una sala como la del Teatro Colón, moviéndose bien como actriz.
Matthias Hausmann, como Danilo, fue sin dudas el elemento más positivo del elenco. Posee una importante voz de barítono lírico, canta con buena técnica, preciso estilo y es un muy buen actor.
Redondeó un trabajo ponderable y lo mejor desde el punto de vista vocal, ayudado además por su buena presencia escénica.
Otro punto positivo de la representación fue el tenor Benjamin Bruns (Camille de Rosillon), poseedor de una buena voz de tenor lírico-ligero, considerable volumen y un canto libre, en estilo y excelente fraseo.
Reinhard Dorn, (Barón Mirko Zeta), un bajo de larga trayectoria, cantó en buena forma y realizó una lograda composición del personaje.
Del amplio elenco cabe destacar a Gustavo Zahnstecher, acertadísimo Njegus, mostrando un gran despliegue actoral.
El resto del elenco local cumplió con corrección, adaptándose muy bien a un estilo al que no están acostumbrados. Marisú Pavón (Zozó), muy desenvuelta pero en una parte tal vez algo grave para su registro, Alejandro Meerapfel (Kromow), Norberto Marcos (Vizconde Cascada), Leonardo Estévez (Pritschitsch), Ernesto Bauer (Bogdanowitsch), Carlos Ullán (Raoul de St. Brioche) y Rosemarie Klingenhagen (Praskowia) entre otros.
Una versión de “La Viuda Alegre” que no quedará en los anales del Colón, la Opera es básicamente canto y música y una muy buena versión visual no puede compensar otras falencias. Pero Lehár se presta para pasar un rato agradable y tratar de pensar poco en la muy cuestionada próxima temporada.

Dr. Alberto Leal

Don Carlos

Estreno sudamericano de la versión original en cinco actos cantada en francés.
Libreto de Joseph Mery y Camile Du Locle, basado en el drama “Don Carlos, Infant von Spanien” de Friedrich Schiller
Música de Giuseppe Verdi

TEATRO ARGENTINO DE LA PLATA
18-11-11

Director de Orquesta: Alejo Pérez
Director de escena y diseñador de vestuario: Francesco Esposito
Diseñador escenográfico y de iluminación: Enrique Bordolini
Director de Coro: Miguel Fabián Martínez
Orquesta y Coro estables
Elenco:
Élisabeth de Valois, Reina de España: Carla Filipcic Holm
La Princesa Éboli, noble española: Elena Sommer
Thibault, paje de la reina: Fabiola Massino
Philippe II, Rey de España: Rubén Amoretti
Don Carlos, Infante de España: Luca Lombardo
Rodrigue: Marqués de Posa: Krum Galabov
Le Grand Inquisiteur: José Antonio García y elenco



Un gran desafío constituyó para el Teatro Argentino la presentación, en carácter de estreno Sudamericano, de la gran ópera de Verdi “Don Carlos” en su versión francesa de cinco actos, cantada en el idioma original.
Es la ópera más larga del Maestro y la que más modificaciones tuvo. Fue estrenada en el Teatro Imperial de la Opera el 11 de marzo de 1867, por encargo de la Opera de París para la Exposición Universal del mismo año. Por ese motivo fue concebida como una Grand Opera francesa, con ballet incluido en el tercer acto, como era de rigor.
A pesar de la belleza de la misma no fue bien acogida en su estreno, tal vez por la presencia en la sala de la Infanta española y la parcial veracidad de los hechos por parte del libro original de Schiller.
Mucho camino y modificaciones sufrió la obra hasta ser estrenada en la versión italiana en el Teatro La Scala de Milán el 10 de enero de 1884 y ésa es la versión más representada hasta la fecha. Aunque en el último tiempo varios teatros – básicamente europeos – han presentado la versión francesa.
Luego del “Tristán e Isolda” y ahora “Don Carlos”, el Teatro Argentino ha demostrado palmariamente que se encuentra en condiciones de ampliar su repertorio sin límites a la vista.
Don Carlos (o Don Carlo) es una maravillosa ópera, con un estupendo nivel musical y una trama agobiante, donde amores contrariados se entreveran con el absolutismo y el fuerte peso de la Santa Inquisición.
Es una obra que requiere una gran Orquesta y Coro y por lo menos cinco cantantes de auténtica fibra verdiana.
Alejo Pérez condujo la Orquesta en excelente forma, perfecto estilo, tiempos adecuados y certero balance entre foso y escenario. Y la misma le respondió en todo momento. Sin dudas se ha convertido en uno de los mejores directores de opera de nuestro medio. Gran trabajo.
El Coro fue otro puntal de esta representación, aunque en algunos momentos no fue favorecido por la puesta. Pero su trabajo nunca bajó nivel de excelencia.
La puesta fue menos convincente. Partiendo de la trillada idea del teatro dentro del teatro y moviéndose dentro de la pesada, preciosista - y algo anacrónica – escenografía creada por Enrique Bordolini, que además presentaba serios problemas de movilidad cada vez que había que correr alguna de las imponentes gradas, Francesco Esposito combinó aciertos y desaciertos en igual medida. Las escenas intimistas perdieron su carácter y su fuerza al estar siempre presente otros personajes en los palcos y fue realmente inexplicable ver salir a la Princesa Eboli de la cama de Felipe II, a la vista de Élisabeth, con lo cual pierde todo sentido el aria “Ah! Je ne verrai plus la Reine!”. Pero movió con bastante acierto a los cantantes y mantuvo el clima de opresión exigido, con la salvedad de los momentos nombrados. El vestuario tuvo también fluctuaciones, desde trajes realmente impactantes y muy bien logrados a cuadros completos en colores totalmente monocordes.
Desde el punto de vista vocal Carla Filipcic Holm brindó una estupenda Élisabeth desde todo punto de vista. Con espléndido timbre, perfecta técnica y afinación, un canto pleno de matices y potente volumen, brindó una inolvidable «Toi qui sus le néant des grandeurs de ce monde», siendo ovacionada por el público. Un trabajo para atesorar.
Luca Lombardo no posee el tipo de voz más adecuado para el rol de Don Carlos y su timbre no es de los más agradables, sobre todo en la zona aguda. Pero cantó toda la ópera con ímpetu, con correcta línea de canto y – gracias a que tiene una voz plena de armónicos - se escuchó durante toda la representación, aunque no posee un gran volumen, llegando al final de la misma en buena forma vocal, lo que no es poco debido a las exigencias del rol.
Rubén Amoretti posee una bellísima voz de bajo, cantando con buena línea, pero su canto es poco matizado y sus posibilidades actorales nulas. No logró conmover en ningún momento ni imponerse cuando era necesario. Realmente una pena dado al valor de su timbre y la facilidad de su canto.
Krum Galabov, muy desenvuelto como actor, posee una voz de buen caudal y timbre en la zona aguda. Canta con buena línea y gran entrega, pero su centro y grave se tornan opacos y por momentos poco audibles. De todas formas generó un personaje totalmente creíble.
La mezzo rusa Elena Sommer es poseedora de una agradable voz central, de regular volumen. La extensión de la misma no parece hacerla adecuada para este rol donde graves notables y agudos expuestos son imprescindibles y ella no los posee. Tampoco, aunque desenvuelta, fue convincente como actriz.
José Antonio García brindó un correcto Inquisidor. Destacándose del resto del elenco el bien cantado Thibault de Fabiola Massino, la exquisita “ Voix du Ciel” de Victoria Gaeta y el Monje de Mario De Salvo.
Pero con sus más y su menos es una función que debe ser vista por los amantes de la ópera, una versión que seguramente no se vuelva a repetir por largo tiempo y el acercamiento a un Verdi que en cualquiera de sus versiones siempre es maravilloso.
Lamentablemente en la función que asistí la sala estaba con muy poco público, triste. El gran esfuerzo del Teatro Argentino debe ser premiado por todos los que llevamos la ópera en el alma.

Por el Dr. Alberto Leal




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